Adaptar, camuflar, cambiar, evolucionar

En el post anterior les hable sobre los hongos adaptógenos que nos ayudan a adaptarnos a los cambios externos, pero creo que también es importante volvernos conscientes de adaptarnos a los cambios internos; a ejercitar nuestro temperamento para poder ser emocionalmente ágiles y flexibles.

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Estos días he tenido muy presente el tema del cambio ya que el viajar requiere de un gran poder adaptógeno. Por un lado están los cambios externos como la comida, las personas y el clima y por otro lado están los cambios internos que suceden independientemente a los cambios externos.

El cambio es lo más natural de nuestra naturaleza ya que somos seres emocionales y las emociones son fluidas y cambiantes. Es por esto que hay que crear espacio interior para permitir que las emociones se muevan: entren, salgan y se transformen adentro nuestro. Hay que sentirlas para luego soltarlas y darle espacio a lo siguiente, porque de lo contrario si nos quedamos aferrados a una sola manera de pensar o de sentir, perdemos nuestra habilidad de vivir cada momento con placer, espontaneidad y gracia. 

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No hay nada más liberador que saber que no estamos fijados a ninguna idea estática de nosotros mismos, sino que tenemos la flexibilidad interior para re-evaluar, re-dirigir, re-plantear y re-inventarnos siempre y a cada momento. Y no me refiero a re-invenciones extremas, ni a cambios radicales sino a aquellos cambios sutiles que podemos lograr en el día a día cuando por ejemplo,  nos sentimos enfadados o resentidos por algo que ha sucedido y sustituimos esos sentimientos por sus opuestos: la alegría y la gratitud. ¿Cómo? Hay que primero aceptar la reacción o emoción que se ha generado en nosotros mismos, soltarla y luego pensar lo opuesto. La flexibilidad adaptógena emocional es como un músculo que hay que ejercitar y practicar para que poco a poco se haga fuerte y se convierta en un hábito.

final imp (35 de 71)La evolución personal está muy relacionada a la flexibilidad de nuestro temperamento; en poder cambiar de un estado de ánimo a otro con facilidad sin quedarnos estancados o atrapados en ningún estado emocional en particular. Los niños son muy sabios y emocionalmente saludables en este sentido: pasan del llanto a la risa en un instante y no guardan resentimientos contra nadie ni nada; tienen una capacidad increíble para olvidar y volver al juego.

final imp (43 de 71)En la naturaleza pasa igual: nada es estático. Las plantas crecen, la hojas se caen y luego vuelven a florecer, las mareas suben y bajan, la luna se llena y desaparece, el viento sopla y las estaciones varían. Si pudiéramos fijarnos un poco más en la naturaleza cambiante del mundo natural, entenderíamos mejor nuestra propia naturaleza cambiante. Y así como nuestro temperamento, el cuerpo también pasa por cambios o mejor dicho atraviesa distintas etapas en relación a la comida. Hay que identificar y reconocer los ritmos de nuestro cuerpo-mente para apoyarnos a estar sanos y equilibrados.

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A continuación he definido siete etapas alimenticias:

  1. Fase de purificación: Etapa en la cual sentimos un instinto natural a deshacernos de lo extra, de lo que nos pesa. Hay unas ganas de limpiar y de renovarnos internamente. Normalmente nos provoca hacer una dieta de purificación de zumos, de comida vegetariana, vegana, o incluso dejar el cafe, el alcohol, el azúcar, y otras comidas que ya nos nos sientan bien. Es un momento de vida en el cual estamos cerrando puertas para abrir otras.
  2. Fase de construcción: Etapa en la cual nos sentimos que nuestra fuerza incrementa naturalmente. Nos provoca hacer mas ejercicio, ganar músculo y sentimos más energía. Corresponde normalmente a un momento en la vida en el cual nos sentimos grandes, expansivas, y con hambre de crecimiento. En esta etapa nos atraen comidas más densas como nueces, carnes, aceites, etc. Nuestro apetito aumenta y nuestra capacidad de comer es mayor, sin necesariamente subir de peso.
  3. Fase de mantenimiento: Etapa en la que estamos en piloto automático. Nada nos mueve ni nos cambia mucho. Estamos atentos a nuestras vidas, al trabajo, a nuestras responsabilidades de tal forma que la comida deja de tener tanta importancia. No hay nada que resolver en términos de salud y nos sentimos bien. Muchas veces no apreciamos esta etapa porque nos parece sosa, sin embargo es un buen momento para darnos cuenta que debemos relajarnos en nuestro ritmo, poner atención a las cosas que valen la pena y no preocuparnos mucho.
  4. Fase emocional: Etapa en la cual nuestras emociones dirigen todo: qué comemos, cuánto comemos, cómo comemos, y no hay manera de evitarlo. No importa cuánto intentemos convencernos de lo contrario, en esta fase nuestras emociones van a dirigir nuestras decisiones. En vez de pelearlas es necesario aceptarlas y entenderlas. Hay que mirar de dónde vienen y porqué. El apetito emocional no es algo que tenemos que eliminar, es algo que debemos entender.
  5. Fase de celebración: Es el momento de disfrutar de la vida y saborearlo todo. Queremos experimentar y probar cosas nuevas. Tenemos que apreciar este momento y no castigarnos por él. Sin miedos, hay que saber que podemos disfrutar de la comida y de la vida. Aquí se trata de confiar en nuestro cuerpo y en su capacidad de disfrutar.
  6. Fase de curación: Etapa en la que nos sentimos seducidos a seguir una dieta medicinal de curación y comer alimentos específicos que nos sanen y hagan sentirnos mejor. Es un momento en el que tomamos suplementos, hierbas, y plantas medicinales y así ponemos a la salud por encima del sabor.
  7. Fase en la que todo va: Momento en el cual todas las reglas se ponen de cabeza y hasta la naturaleza parece estar rompiendo sus propias reglas. Podemos tener antojos muy extraños o incluso comenzar con un vicio que nunca nos pareció atractivo. Nada tiene mucho sentido, y está bien: sólo hay que dejarla pasar.

Intentamos tener el control para que nada se nos vaya de las manos, para que las cosas se queden estáticas pero realmente es la naturaleza de la vida estar en constante movimiento y estado de cambio.

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Fotos : Cass Federy

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6 comentarios en “Adaptar, camuflar, cambiar, evolucionar

  1. Hola : totalmente de acuerdo en todo lo que dices , gracias infinitas por tu blog , para mí el mejor .
    Aprovecho para desearte un Feliz Año !!! Besitos

    1. Feliz año Lara!

      Gracias por tus comentarios tan lindos, los aprecio mucho y me llegan directamente al corazón.

      Te mando un fuerte abrazo y que el nuevo año te reciba con mucha fuerza y luz.

      besos!
      -Fernanda

  2. Gracias Fernanda por darnos estos consejos sabios
    En esta epoca del año en q nos proponemos cambios para ser mejores tus consejos resultan muy oportunos
    Si no hacemos lo q indicas el “stress” nos invade. Puedo comprobarlo en personas cercanas de mi entorno con las q he vompartido este articulo
    Me encanta tu blog! Gracias por compartir!
    Los mejores deseos para este nuevo año! Un abrazo
    Cecilia

  3. Perfecto resumen del ciclo de emociones que sufro mensualmente. Mil gracias por hacerme sentir un poco menos sola 🙂

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